Miguel Salazar -- 25 de julio 2008
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SORPRESAS. Viene Tom Shannon, el más alto funcionario del Departamento de Estado que visita a Venezuela en años. Shannon es muy amigo de Carlos Tinoco, ex ministro de Turismo y execrado del Gobierno por un chisme vinculándolo a la CIA por su amistad con Shannon. Hasta ahora Carlos no sabía por qué lo habían sacado del Gobierno. Al leer esta nota se enterará. Veraz aunque no oportuno con mi buen amigo Carlos Tinoco. Esta vez el encuentro Chávez-Shannon depara sorpresas.
RESPUESTA. Sólo comparable a las emitidas por los gobernantes en los días más efervescentes del sectarismo de 1948, sería la respuesta que la presidenta de la Asamblea Nacional ha dado a nuestras denuncias acerca de nepotismo en el hemiciclo. Para ella somos fascistas y nos ha amenazado con llevarnos a los tribunales. La emplazo al debate, que me invite a la AN y me dé la tribuna para defenderme. Pretende engañar y ella misma va a terminar engañada. Que no olvide que el pueblo aborrece el privilegio y el uso indiscriminado del poder, y mucho más cuando este es conferido por la voluntad popular.
ORQUÍDEA. Como nunca antes se movieron los hilos en la Embajada de Venezuela en España, todo para entorpecer la visita del presidente Chávez hoy a Madrid. Nuestra misión en España está encabezada por un representante emblemático de la IV República, como lo es Alfredo Toro Hardy. Para nadie es un secreto que es un asiduo de los círculos de la nobleza europea. Imposible que esté consustanciado con el Gobierno venezolano. Como todo buen diplomático que asocia su trabajo con otra relación casi feudal, se trajo a Madrid a su ama de llaves, a su cocinera mexicana particular, su conserje y su asistente privada; por supuesto que todo pagado con el dinero de los venezolanos. Una de sus allegadas es conocida en el mundo diplomático como “La Orquídea”, vinculada a un ministro venezolano y a un director del despacho del MRE. Tal es el poder de La Orquídea que ni el propio Nicolás Maduro ha podido relevarla del cargo ni traérsela al Servicio Interno. Se atribuye a la insufrible diplomática la suspensión del brindis oficial que ofrecería la Embajada al Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid, con motivo de la celebración de la Independencia de Venezuela. El origen del problema tiene que ver con la reacción del entorno de Toro Hardy y su amenaza de “armar el más grande de todos los escándalos”. La noticia ha sido la comidilla de los círculos diplomáticos en España. Pero los problemas que desestabilizan la misión venezolana no sólo se circunscriben a la embajada en Madrid, también hay problemas en Bilbao, donde permanece Yolanda Rojas Urbina como cónsul desde hace casi 10 años, en función diplomática en España. Ahora, el caso de padrinazgo más pronunciado corresponde a quien funge de cónsul general en Madrid, se trata de nada más y nada menos que de la hija del contralor general de la República. Ella se encuentra enfrentada al embajador. La señora estuvo antes en Londres y ahora tiene más de dos años en Madrid. Otra inamovible es Belén Rojas Guardia, cónsul en Barcelona. Entretanto, en Vigo, fue nombrado el único izquierdista del que puede hacer gala la misión venezolana. Se trata de David Nieves. Atrás quedó el sabor amargo de las actuaciones de la ex magistrada y ahora ex cónsul Belkys Cedeño, a quien se le señala por haber provocado lesiones físicas a su antecesora, a quien agredió en compañía de un guardaespalda que trajo de Venezuela. Sobre Cedeño pesa la apertura de una averiguación judicial, que aún está en curso y que podría acarrearle sanciones penales. Quien parece realizar una labor de buenos resultados, pero de bajo perfil, es el actual cónsul en las islas Canarias. Por lo demás, los nubarrones se niegan a despejar el ambiente de una Embajada clave para el Gobierno venezolano. Con motivo de la visita de Chávez, esta semana ha traído un inusitado movimiento, sobre todo de los diplomáticos que han recibido el preaviso de regresar a Venezuela, quienes hacen movimientos de piezas y de padrinos desesperadamente para lograr su permanencia en los cargos.
FUENTES. Este sábado, cuando se escojan en el PSUV los candidatos a las concejalías, lo más probable es que uno de los nombres a figurar en las papeletas sea el de Juan Fuentes, el conocido “Pequeño Juan” de las barriadas del sureste caraqueño. Dadle al César lo que es del César; y Juan debe ser el concejal más votado.
CONDOLENCIAS. La semana pasada me llegó una desafortunada noticia: el fallecimiento del periodista Jorge Molina. Con Jorge tuve una relación de amigo. En realidad fue mi protector inicial en El Universal. Cuando me sacaron de ese periódico calificándome de afecto a los alzados del 4F, Jorge me propuso dirigir la revista Estampas Hípicas, una filial de El Universal. El sueldo era infame, pero yo necesitaba sobrevivir en el medio. Cuando le llevaron mi nombre a Carlos Chávez este exclamó: “Este señor nos va a venir echando una vaina (en clara alusión a mi fama de comprometido con el 4F)”. Le dije entonces a Jorge: “Dando datos de caballos no voy a tumbar Gobiernos”. Bueno, todo quedó allí y ni modo. De Jorge tengo los mejores recuerdos. Un día Chávez me llamó desde Yare y se quejó de los medios, me pidió que lo relacionara con uno de ellos. Pensé en El Nacional, Jorge era a la sazón editor nocturno en el periódico de los Otero. Hablé con Jorge y le di el número del celular de Chávez. De inmediato Jorge lo llamó y Chávez malhumorado lo mandó a la porra. Me dio muchísima pena porque en verdad Jorge Molina era un amigo y compañero a carta cabal, y simpatizaba con los militares sublevados. Que Dios tenga en la gloria a Jorge Molina.
MI COMENTARIO DE LA SEMANA. Qué quieren los enemigos del proceso revolucionario, ¿que el pueblo está cansado de la revolución?, bueno, yo estoy a punto de admitirlo, no porque me dé la realísima gana, sino porque recorro el país y capto la angustia popular. Pasaron los días de la euforia y desde hace cierto tiempo la revolución no emociona. No voy a llamar camarilla a la dirigencia gobernante pero, como si lo fuera; para todo tienen una respuesta inmediata: “eso es fascismo”, “eso es el imperialismo”. Entretanto, no pueden sino provocar la náusea ante la orgía de embustes con los cuales se pretende tapar el sol con un dedo. Ya conocemos a los conductores y a los ejecutores del drama, por lo tanto no tengo la menor intención de arar en el mar. Nunca como ahora había quedado al descubierto la incapacidad que hace de los revolucionarios contrarrevolucionarios. Están jugando con candela y no lo advierten; se han burocratizado de tal manera que no hay forma de hacerles entender que vamos mal. Otra vez vuelve a repetirse el mismo esquema de la intolerancia y la prepotencia, como si con ello se ganan votos. No se dan cuenta de que la opinión pública interpreta de manera muy distinta lo que viene ocurriendo. Quienes implementan la política de la revolución no hacen sino desnaturalizarla, y miren que pueden desencadenar una rebelión popular de terribles e impredecibles consecuencias. Han pasado 19 años y 5 meses de los sucesos mal conocidos como el sacudón y tal parece que poco o nada ha aprendido la dirigencia gobernante. Pocos desaprueban (al menos en el campo popular) las reivindicaciones logradas a todo lo largo del tiempo que lleva este Gobierno revolucionario, pero haciendo de los logros obtenidos una excusa, se vienen cometiendo toda suerte de excesos y ello subleva los sentimientos. La prepotencia hace estragos en las filas revolucionarias y se pretende aplastar la disidencia usando los medios de comunicación como si se tratasen de una división de tanques soviéticos entrando en la Budapest de Imre Nagy (1956), aplastando todo cuanto encuentre a su paso. Existe tácitamente un entusiasmo por el chivatazo, muy a pesar de que no lograron darle carácter institucional por abortarse una ley que pretendía justificarlo. Con los más extraños y variados pretextos se pretende instaurar toda una red monstruosa que convierte en fascista a todo aquel que disienta sobre todo del proceder de quienes usufructúan los recursos del Estado, convirtiéndolos en prebendas de sus caprichos. No falta quienes, a la sombra, comienzan a propagar un supuesto milagro que sólo podría emerger siempre y cuando caiga Chávez, por supuesto, antes de obrar el “milagro” debe realizarse una sangría, desempolvando aquella advertencia del general que asistía imperturbable a la masacre de febrero y marzo de 1989: “Al pueblo hay que darle una lección”. Ahora los complotados buscan su coartada en esa cadena de denuestos empleados en la campaña electoral adelantada por los gacetilleros del Gobierno, quienes usando los canales oficiales como bases de operaciones vuelven a repetir y en demasía los errores que condujeron a la derrota del 2D. Ellos y sólo ellos hacen posible que el “milagro” deje de ser un espejismo cuando exhiben sus malas costumbres y el dinero malversado. No exageramos cuando advertimos acerca de la incubación de una revuelta popular. Como el 27F, el pueblo desbordado no tendrá dirección porque la dirigencia opositora no encuentra eco en las masas pero, anótenlo, de inmediato, la camarilla enquistada, usurpando el mandato popular la atribuirá a las agencias extranjeras. Ahora, nosotros sabemos quiénes serán los verdaderos responsables de una tragedia más que anunciada, por eso nada mejor que parafrasear a Fidel Castro en La historia me absolverá: “¡Cuántos oprobios han hecho sufrir al pueblo para que un grupito de egoístas que no sienten por la patria la menor consideración puedan encontrar, en la cosa pública, un modus vivendi fácil y cómodo!”.
Miguel Salazar
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